Claudio Higa Cardiólogo, Jefe del Servicio de Unidad Coronoria del Hospital Alemán, fue galardonado junto al Equipo de Investigación que lidera en el Congreso más grande de Estados Unidos y en el más importante de habla hispana a nivel cardiológico.

Hijo de japoneses que llegaron desde Okinawa hacia la Argentina, Claudio Higa fue top 5 en promedio en el Colegio Nacional Buenos Aires y años después, motivado por su pasión por la cardiología más que por la medicina, fue Cuadro de Honor en la Facultad de Medicina.

Su trabajo sobre el valor pronóstico de la microalbuminuria en síndromes coronarios agudos fue premiado en el último Congreso del American College of Cardiology, realizado en San Francisco, Estados Unidos, y por la Sociedad Española de Cardiología que escogió el trabajo como la “mejor comunicación latinoamericana” del Congreso de las Enfermedades Cadiovasculares, llevado a cabo en Valencia, España.

La originalidad de la investigación reside en que se estudió un uso distinto de los test de orina que se emplean en forma cotidiana: “Nosotros vimos que la microalbuminuria, habitualmente utilizada para ver si una persona diabética o hipertensa está comenzando a sufrir un daño renal, también sirve para predecir si ese paciente va a tener inconvenientes de corazón o de cerebro”, cuenta el Dr. Higa.

Para llevar a cabo el trabajo comenzaron a analizar pacientes hace cuatro años. Durante los primeros dos años se les realizó el test a 700 personas y durante los dos siguientes se hizo un seguimiento. Fue un trabajo de grupo, ya que todos los profesionales del servicio (incluidos médicos/as y enfermeros/as) debían estar atentos para poder realizar los test necesarios en los tiempos adecuados.

El Dr. Higa resalta el valor de la concientización, la prevención  y la consulta precoz para prevenir las enfermedades cerebro y cardiovasculares.  En paralelo, subrayó la lucha contra los dos flagelos que son factores de riesgo coronario: el sobrepeso y el sedentarismo, sumado a la incidencia del tabaquismo y la hipercolesterolemia.

Lo importante, dice Claudio Higa, es “mantener el fuego, la llama, para que se transmita a la nueva generación de jóvenes. La investigación es generar un nicho en el cual lo bueno, lo humano, lo noble pueda ser volcado por las personas que lo quieren hacer. Y se hacen cosas positivas en base a energías y espíritus positivos”.

Jorge Romano en Twitter